HOJA DE RESPUESTAS (lma)

Hoja de respuestas de la reunión Vida y Ministerio Cristianos
PARA EL PRESIDENTE DE LA REUNIÓN (SEMANAS DEL 6 AL 27 DE MARZO DE 2017)
 
FUENTES DE INFORMACIÓN: Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras
[bi12] y La Atalaya [w].
 
INSTRUCCIONES: Estas preguntas de repaso se responden en la sección “Tesoros de la Biblia”. Con bastante antelación, el presidente de la reunión debe asegurarse de que el anciano o siervo ministerial que tenga una intervención en esta sección de la reunión analice la pregunta de repaso de la semana. Durante la reunión, el presidente debe asegurarse de que los asistentes respondan correctamente esta pregunta. Si es necesario, puede aclarar las ideas más importantes, destacar por qué se da esa respuesta o mencionar cómo se puede poner en práctica la información. En los últimos tres minutos de la reunión, el presidente deberá repasar brevemente la pregunta de esa semana y podrá mencionar la de la semana siguiente.
 
La fecha entre corchetes corresponde a la semana en que se analizará esta información.
 
1. ¿En qué sentido “engañó” Jehová a su pueblo? (Jer 4:10) [6 de mzo., w07 15/3 pág. 9 párr. 4]. RESPUESTA: En los días de Jeremías había quienes profetizaban mentiras (Jer 23:25). Y Jehová no impidió que proclamaran mensajes engañosos.
(Jeremías 4:10) Y procedí a decir: “¡Ay, oh Señor Soberano Jehová! Verdaderamente has engañado por completo a este pueblo y a Jerusalén, al decir: ‘La paz misma llegará a ser de ustedes’, y la espada ha alcanzado hasta la misma alma”.
w07 15/3 pág. 9 párr. 4
4:10; 15:18. ¿En qué sentido engañó Jehová a su pueblo renegado? En los días de Jeremías había quienes profetizaban mentiras (Jeremías 5:31; 20:6; 23:16, 17, 25-28, 32). Y Jehová no impidió que proclamaran mensajes engañosos.
 
2. ¿Qué le pidió Jehová con insistencia a su pueblo? (Jer 6:16) [13 de mzo., w05 1/11 pág. 23 párr. 11]. RESPUESTA:  Les pidió que buscaran el camino de regreso a “las veredas de mucho tiempo atrás”. Ese “camino” era aquel por el que habían ido sus fieles antepasados y del que ellos se habían apartado de manera tonta. Nosotros también debemos examinarnos de vez en cuando para ver si estamos yendo por el camino que Jehová quiere que tomemos.
(Jeremías 6:16) Esto es lo que ha dicho Jehová: “Deténganse en los caminos, y vean, y pregunten acerca de las veredas de mucho tiempo atrás, dónde, sí, está el buen camino; y anden en él, y hallen desahogo para sus almas”. Pero ellos siguieron diciendo: “No vamos a andar”.
w05 1/11 pág. 23 párr. 11
11 ¿Dejamos que la Palabra de Dios nos guíe tan de cerca? Conviene que nos detengamos de vez en cuando para hacer un sincero examen de conciencia. El siguiente pasaje nos es de utilidad a tal efecto: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Deténganse en los caminos, y vean, y pregunten acerca de las veredas de mucho tiempo atrás, dónde, sí, está el buen camino; y anden en él, y hallen desahogo para sus almas’” (Jeremías 6:16). Tales palabras quizás nos hagan pensar en un viajero que se detiene en un cruce de caminos para pedir indicaciones. Eso era precisamente lo que Israel, el rebelde pueblo de Jehová, tenía que hacer en sentido espiritual: tenía que hallar el camino de regreso a “las veredas de mucho tiempo atrás”. “El buen camino” era aquel por el que habían ido sus fieles antepasados y del que ellos se habían apartado de manera tonta. Por desgracia, los israelitas se mostraron obstinados ante el tierno consejo de Jehová. El mismo versículo añade: “Pero ellos siguieron diciendo: ‘No vamos a andar’”. En cambio, el pueblo de Dios de la actualidad ha reaccionado a este consejo de forma muy distinta.
 
3. ¿Por qué incluyó Jeremías al reino norteño de diez tribus en sus declaraciones si Samaria ya había caído en el año 740 antes de nuestra era? (Jer 11:10) [20 de mzo., w07 15/3 pág. 9 párr. 2]. RESPUESTA:  La razón es que la destrucción de Jerusalén en el año 607 no solo fue una expresión del juicio de Jehová sobre Judá, sino contra la entera nación de Israel.
(Jeremías 11:10) Han regresado a los errores de sus antepasados, los primeros, que rehusaron obedecer mis palabras, pero que han andado ellos mismos tras otros dioses a fin de servirles. La casa de Israel y la casa de Judá han quebrantado mi pacto que yo celebré con sus antepasados.
w07 15/3 pág. 9 párr. 2
3:11-22; 11:10-12, 17. ¿Por qué incluyó Jeremías al reino norteño de diez tribus en sus declaraciones si Samaria ya había caído en el año 740 antes de nuestra era? La razón es que la destrucción de Jerusalén en el año 607 no solo fue una expresión del juicio de Jehová sobre Judá, sino contra la entera nación de Israel (Ezequiel 9:9, 10). Además, los intereses del reino de diez tribus —aun después de su caída— todavía estaban representados en Jerusalén, como revelan los mensajes de los profetas de Dios.
 
4. ¿Cuál era el punto de vista de Jeremías sobre las compañías, y cómo podemos seguir su ejemplo? (Jer 15:17) [27 de mzo., w04 1/5 pág. 11 párr. 16]. RESPUESTA:  El profeta prefería estar solo a que las malas compañías lo corrompieran, y nosotros somos de ese mismo parecer. Nunca olvidamos la advertencia del apóstol Pablo de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, incluso las buenas costumbres que nos han acompañado por muchos años (1Co 15:33).
(Jeremías 15:17) No me he sentado en el grupo íntimo de los que gastan bromas, para empezar entonces a alborozarme. A causa de tu mano me he sentado absolutamente solo, porque es con denunciación con lo que me has llenado.
w04 1/5 pág. 11 párr. 16
16 Jeremías indicó otro factor que le ayudó a ser animoso, cuando dijo: “No me he sentado en el grupo íntimo de los que gastan bromas, para empezar entonces a alborozarme. A causa de tu mano me he sentado absolutamente solo, porque es con denunciación con lo que me has llenado” (Jeremías 15:17). El profeta prefería estar solo a que las malas compañías lo corrompieran, y nosotros somos de ese mismo parecer. Nunca olvidemos la advertencia del apóstol Pablo de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, incluso las buenas costumbres que nos han acompañado por muchos años (1 Corintios 15:33).

 

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